Yucatán tendrá que esperar hasta octubre para conocer si finalmente contará con un laboratorio destinado a la producción de moscas estériles para combatir el gusano barrenador del ganado, una plaga que representa uno de los principales desafíos sanitarios para el sector pecuario. La información fue difundida este domingo 30 de agosto de 2026, luego de que autoridades estatales señalaran que el proyecto continúa en proceso de evaluación y depende todavía de una autorización internacional.
De acuerdo con lo informado por el titular de la Secretaría de Desarrollo Rural de Yucatán, Edgardo Medina Rodríguez, los gobiernos estatal y federal permanecen a la espera del visto bueno del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), instancia que deberá determinar si procede la instalación de la infraestructura necesaria para producir los insectos en territorio yucateco. La resolución, según las estimaciones oficiales, podría conocerse durante octubre, lo que permitiría definir los siguientes pasos del proyecto.
La utilización de moscas estériles forma parte de una estrategia de control biológico diseñada para interrumpir el ciclo reproductivo del gusano barrenador. El procedimiento consiste en producir insectos en condiciones controladas y esterilizar a los ejemplares machos para posteriormente liberarlos en zonas donde existe presencia de la plaga. Al aparearse con hembras silvestres, los insectos no generan descendencia viable, lo que contribuye a disminuir gradualmente la población del parásito.
La estrategia ha adquirido especial relevancia en México debido a la presencia del gusano barrenador, cuyas larvas se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones graves en animales. La planta productora ubicada en Metapa de Domínguez, Chiapas, comenzó operaciones este año como parte de la cooperación entre México y Estados Unidos y tiene como objetivo alcanzar progresivamente una producción de hasta 100 millones de moscas estériles por semana.
Para Yucatán, la eventual instalación de un laboratorio representaría la posibilidad de contar con una herramienta de control más cercana y adaptada a las necesidades de la región. El planteamiento contempla que, una vez obtenidas las autorizaciones correspondientes y establecida la infraestructura, la producción pueda utilizarse para apoyar las labores de combate contra la miasis asociada al gusano barrenador y fortalecer las acciones destinadas a proteger al hato ganadero.
La decisión también ocurre en un contexto en el que la disponibilidad de moscas estériles sigue siendo un factor determinante para ampliar la estrategia a distintas regiones del país. Autoridades sanitarias han señalado previamente que la producción nacional se encuentra en proceso de crecimiento, mientras que la dispersión se ha concentrado inicialmente en zonas consideradas prioritarias. En ese escenario, Yucatán permanece a la espera de una definición que podría conocerse en las próximas semanas.
Fuente consultada: información publicada este 30 de agosto de 2026 sobre el proyecto de Yucatán y datos oficiales de la Secretaría de Agricultura y Presidencia de México.