Guadalajara y su zona metropolitana comenzaron a enfrentar un periodo de restricciones en el suministro de agua potable que podría prolongarse hasta seis meses. La medida responde a una crisis en la calidad del líquido que ha afectado a numerosas viviendas desde principios de año, donde habitantes han denunciado la presencia de agua turbia, malos olores y residuos visibles. De acuerdo con la información publicada este 14 de octubre por EL PAÍS, el esquema de distribución intermitente afectará a 627 colonias y podría extenderse hasta marzo de 2027. EL PAÍS informó sobre las repercusiones que la decisión tendrá para millones de personas que dependen del sistema de abastecimiento metropolitano.
La decisión de reducir el suministro está relacionada con la suspensión temporal del uso de la presa Las Pintas y del sistema antiguo de abastecimiento procedente del lago de Chapala. Las autoridades estatales consideran que retirar estas fuentes de la distribución permitirá mejorar la calidad del agua que llega a los hogares, aunque también supondrá una menor disponibilidad del recurso durante los próximos meses. La reducción estimada representa una parte importante del volumen que recibe la zona metropolitana, por lo que las autoridades tendrán que organizar la entrega por turnos para atender a las distintas colonias.
El problema ha generado preocupación entre las familias, los comerciantes y otros sectores que necesitan disponer de agua de manera constante para sus actividades cotidianas. Algunos residentes han señalado que, aunque en determinados momentos el líquido parece llegar con menos coloración, persisten dudas sobre su calidad y seguridad. La situación también ha provocado gastos adicionales para hogares que recurren a agua embotellada o buscan otras alternativas para cocinar, limpiar y cubrir sus necesidades básicas.
Entre los factores que explican la crisis se encuentran el deterioro de la infraestructura hidráulica, las limitaciones de los sistemas de potabilización y los problemas relacionados con las fuentes de abastecimiento. Una parte importante del agua distribuida en la zona metropolitana procede del lago de Chapala y llega mediante instalaciones que requieren modernización. La problemática ha puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de invertir en infraestructura, mejorar los controles de calidad y revisar los mecanismos utilizados para detectar y atender posibles fuentes de contaminación.
Como parte de las soluciones planteadas, el gobierno estatal ha anunciado la construcción de un acueducto sustituto para fortalecer el abastecimiento y reemplazar parte de la infraestructura antigua. Sin embargo, el proyecto requiere avanzar en sus procedimientos de autorización y construcción, por lo que no representa una solución inmediata a las dificultades actuales. Mientras tanto, los cortes programados obligarán a las familias a organizar sus actividades y almacenar agua cuando esté disponible, en tanto las autoridades buscan recuperar la calidad del suministro y garantizar una distribución más confiable.