La economía mexicana mostró en febrero un leve respiro tras varios meses de retroceso, aunque el avance resultó marginal y dejó ver un arranque de año con poco impulso. De acuerdo con cifras del Inegi, el Indicador Global de la Actividad Económica registró un crecimiento mensual de apenas 0.1 por ciento, una recuperación mínima luego de la caída observada en enero, lo que sugiere una reactivación todavía frágil.
A pesar de este ligero repunte en comparación mensual, el desempeño anual refleja un panorama distinto. La actividad económica se contrajo 0.3 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, marcando la primera caída en este indicador desde septiembre pasado. Este dato refuerza la percepción de que la economía enfrenta un entorno de desaceleración más amplio.
Analistas financieros han señalado que el comportamiento reciente confirma un inicio de año con bajo dinamismo. Aunque el crecimiento mensual podría interpretarse como una señal positiva, el resultado quedó por debajo de las expectativas previas, evidenciando que la recuperación no sólo es lenta, sino también desigual entre los distintos sectores productivos.
Las proyecciones iniciales estimaban un crecimiento mensual más sólido, cercano a 0.5 por ciento, por lo que el dato final quedó significativamente por debajo de lo anticipado. Este desfase ha incrementado la cautela entre especialistas, quienes advierten que el desempeño económico podría mantenerse limitado durante los primeros meses del año.
En cuanto a la composición del crecimiento, el sector industrial fue el principal soporte de la actividad económica, impulsado principalmente por el avance de las manufacturas. Sin embargo, este impulso no logró compensar las caídas registradas en otros rubros, lo que limita el impacto positivo en el panorama general.