Las exportaciones mexicanas registraron un crecimiento significativo durante marzo, alcanzando un nivel sin precedentes al superar los 70 mil millones de dólares, lo que representó su mayor avance en los últimos años. Este desempeño estuvo impulsado principalmente por el dinamismo de la industria manufacturera, en especial por los envíos hacia Estados Unidos de productos como equipos de cómputo y electrónicos.
Con estos resultados, el acumulado del primer trimestre también marcó un récord histórico, reflejando un crecimiento importante en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este avance confirma la relevancia del comercio exterior como uno de los principales motores de la economía mexicana, particularmente en un contexto de alta integración con el mercado estadounidense.
De acuerdo con datos oficiales, el principal impulso provino de las exportaciones manufactureras no automotrices, que registraron un crecimiento destacado y alcanzaron niveles históricos. A esto se sumó una ligera recuperación del sector automotriz, que logró repuntar tras varios meses de caídas, consolidando así el avance general del sector industrial.
Otros rubros también mostraron comportamientos diversos, ya que mientras las exportaciones extractivas registraron un aumento considerable y las agropecuarias crecieron de manera moderada, las petroleras presentaron una caída significativa. Este contraste evidencia una reconfiguración en la composición del comercio exterior del país.
Especialistas señalaron que este dinamismo está estrechamente relacionado con la demanda proveniente de Estados Unidos, especialmente en sectores vinculados a la innovación tecnológica y la inteligencia artificial. Asimismo, indicaron que la integración de México en las cadenas de suministro regionales ha permitido captar beneficios derivados de estos cambios estructurales.
En paralelo, el país registró un superávit comercial relevante, impulsado por el buen desempeño del sector no petrolero, lo que ayudó a compensar el déficit energético. Sin embargo, analistas advirtieron que persisten riesgos, como una posible desaceleración económica en Estados Unidos, tensiones comerciales o limitaciones internas que podrían afectar el ritmo de crecimiento en el futuro.