El deterioro ambiental en Yucatán continúa generando preocupación, luego de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ordenó la clausura de un predio ubicado en el municipio de Kinchil, el cual era utilizado para la descarga de excremento de pollo sobre suelo natural. La intervención federal evidenció una nueva afectación a los ecosistemas de la región, en un contexto donde se han documentado múltiples casos de impacto ambiental en zonas rurales del estado.
Durante una inspección en materia forestal, personal de la Profepa constató que en el lugar se realizaron diversas acciones que alteraron de forma significativa el entorno natural. Entre ellas se identificó la apertura de caminos de acceso, la remoción de vegetación original y el uso del terreno como sitio de disposición de gallinaza, un residuo orgánico generado por la actividad avícola que, al ser manejado sin control, puede provocar daños al suelo y a la flora local.
La dependencia federal informó que estas actividades implicaron la deforestación de más de 56 mil metros cuadrados de vegetación, lo que representa un cambio de uso de suelo en terrenos forestales sin contar con la autorización correspondiente. La magnitud de la superficie afectada refleja un impacto considerable sobre el ecosistema, al modificar áreas que anteriormente conservaban cobertura vegetal natural.
En el sitio inspeccionado también se detectaron distintas zonas con afectaciones específicas, como superficies destinadas al tránsito de vehículos de carga, espacios utilizados para labores agrícolas y un área de mayor extensión donde se depositaba directamente el excremento de pollo. En conjunto, estas acciones contribuyeron al deterioro del entorno y a la pérdida de vegetación en el predio intervenido.
Al momento de la visita, no se localizó a ninguna persona responsable de las actividades observadas, por lo que la Profepa procedió a la clausura del lugar como medida de seguridad y colocó los sellos oficiales correspondientes. Además, se realizó el aseguramiento precautorio de un remolque metálico tipo góndola, presuntamente utilizado para el transporte del material orgánico.
La autoridad ambiental señaló que continuará con el procedimiento administrativo derivado de este caso, con el objetivo de proteger los ecosistemas forestales, vigilar el cumplimiento de la legislación en materia ambiental y actuar contra prácticas que generen daños al medio ambiente. Este nuevo hecho vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de reforzar la vigilancia y el manejo responsable de residuos en actividades productivas dentro del estado.