El huracán Trudy comenzó a debilitarse durante el domingo 18 de octubre, después de mantener durante varias horas condiciones de intensidad considerable frente a las costas del Pacífico mexicano. El fenómeno meteorológico se desplazaba en dirección noroeste, alejándose progresivamente del territorio nacional, mientras las autoridades mantenían el seguimiento de sus condiciones debido a los efectos que todavía podía ocasionar en algunas regiones del país.
De acuerdo con información del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, el sistema presentaba vientos máximos sostenidos de aproximadamente 155 kilómetros por hora, una disminución respecto a los 165 kilómetros por hora registrados anteriormente. Su centro se encontraba a unos 290 kilómetros al oeste-noroeste de Manzanillo, Colima, y avanzaba a una velocidad aproximada de nueve kilómetros por hora.
Las previsiones meteorológicas indicaban que Trudy continuaría desplazándose mar adentro y que comenzaría a perder intensidad de manera más acelerada durante la noche. También se esperaba que su trayectoria lo llevara hacia el sur de Baja California Sur durante los días siguientes, por lo que disminuía el riesgo de que el centro del sistema se aproximara nuevamente a las costas continentales mexicanas.
Ante este panorama, el Gobierno de México determinó retirar los avisos de huracán y tormenta tropical que permanecían vigentes para diferentes sectores del litoral del Pacífico y el archipiélago de las Islas Marías. Sin embargo, las autoridades recomendaron mantener las precauciones, especialmente en las comunidades costeras del occidente y suroeste del país, debido a la posibilidad de oleaje elevado y condiciones meteorológicas adversas.
Mientras el ciclón comenzaba a alejarse, otras regiones del territorio nacional enfrentaban complicaciones relacionadas con las lluvias. En Veracruz, más de mil 500 viviendas resultaron afectadas por inundaciones vinculadas con el frente frío número 2, por lo que autoridades federales, estatales y municipales realizaban labores de limpieza y recuperación conforme descendían los niveles del agua.
La situación también mantenía bajo vigilancia los ríos y presas de Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca. En algunas zonas de Tabasco se reportaron inundaciones costeras y cierres de carreteras debido a los fuertes vientos del norte y al oleaje, que alcanzó alturas de hasta seis metros. De esta manera, aunque Trudy comenzaba a perder fuerza, las condiciones meteorológicas continuaban representando un desafío para diversas comunidades del país.