El buque Grace, con bandera de las Islas Comoras, permanece bajo resguardo de autoridades mexicanas en el puerto de Progreso, Yucatán, casi un mes después de haber sido llevado hasta este punto tras ser interceptado por la Guardia Costera de Estados Unidos en aguas del mar Caribe. La situación volvió a cobrar relevancia este domingo 4 de octubre, luego de que La Jornada reportara que la embarcación continúa estacionada en las inmediaciones de la Novena Zona Naval, mientras se realizan distintas diligencias relacionadas con su cargamento.
De acuerdo con la información publicada hoy, el navío arribó a Progreso el pasado 8 de septiembre después de ser interceptado un día antes por autoridades estadounidenses. Posteriormente, personal de la Marina mexicana inspeccionó la embarcación y detectó la presencia de grandes cantidades de combustible en sus tanques de lastre, además de varios contenedores cuyo contenido es señalado como posible combustible ilícito. La información estadounidense sostiene que el barco habría transportado combustible con dirección a Cuba, aunque las autoridades mexicanas han mantenido cautela respecto al destino final de la carga.
La permanencia del Grace en territorio yucateco está relacionada también con presuntas irregularidades en materia de seguridad marítima y protección ambiental. Autoridades mexicanas señalaron que la embarcación habría incumplido disposiciones de la Convención Internacional sobre la Gestión del Agua de Lastre, el Convenio Marpol y el Código Internacional de Gestión de Seguridad. Por ello, el barco permanece detenido mientras se revisa su situación y se actualizan los documentos y certificados internacionales necesarios para que pueda reanudar sus operaciones.
Uno de los aspectos que mantiene la atención sobre el caso es la presencia del combustible almacenado en zonas de la embarcación que no estarían destinadas para ese propósito. Según información de la Guardia Costera estadounidense citada por La Jornada, la Marina mexicana confirmó durante su inspección que existían importantes cantidades de combustible en los tanques de lastre. Este tipo de almacenamiento representa un riesgo potencial para el medio ambiente marino, debido a la posibilidad de derrames o incidentes que pudieran afectar las aguas, las especies y las comunidades ubicadas en zonas costeras.
Mientras tanto, el Grace continúa en Progreso y personal técnico de la Marina y de otras dependencias federales realiza estudios relacionados con el combustible localizado a bordo. La información publicada este domingo señala que también permanece pendiente la revisión de algunos contenedores, debido a que se requiere que estén vigentes los certificados correspondientes al transporte de mercancías peligrosas. En los próximos días, la Fiscalía General de la República y la Capitanía de Puerto deberán determinar los siguientes pasos sobre la situación jurídica de la embarcación.
La situación del Grace coloca nuevamente a Puerto Progreso en el centro de un caso marítimo de alcance internacional, debido a la participación de autoridades estadounidenses y mexicanas, así como a las implicaciones relacionadas con el transporte de combustible y las normas internacionales de navegación. Por ahora, el carguero permanece en instalaciones portuarias y su salida dependerá de la resolución de las autoridades y de la regularización de los documentos que actualmente se encuentran pendientes.