Una operación clandestina dedicada a la minería de criptomonedas fue descubierta en una zona remota de la Sierra Norte de Puebla, donde las autoridades localizaron aproximadamente 300 equipos de cómputo especializados que presuntamente operaban para generar activos digitales. El hallazgo ocurrió en el municipio de Tlaola y cobró relevancia este martes 8 de septiembre, luego de que autoridades estatales dieran a conocer nuevos detalles de la investigación y anticiparan la búsqueda de instalaciones similares en municipios cercanos.
El inmueble contaba con una infraestructura tecnológica y eléctrica considerablemente amplia para una operación de este tipo. Durante el despliegue fueron asegurados alrededor de 300 equipos especializados, transformadores, cerca de 80 terminales de media tensión y ocho antenas de internet satelital. De acuerdo con las autoridades, la instalación se encontraba conectada de manera irregular a infraestructura vinculada con la presa de Nuevo Necaxa, que forma parte de un complejo hidroeléctrico federal, por lo que la principal línea de investigación está relacionada con un posible robo de energía eléctrica.
El caso es investigado por autoridades estatales y federales debido a que, además del posible uso ilegal de electricidad, existe la posibilidad de que los activos virtuales generados en el sitio hayan sido utilizados para operaciones de lavado de dinero. En las indagatorias participan la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, la Comisión Federal de Electricidad, la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Marina, instituciones que buscan determinar quién estaba detrás de la instalación, cuánto tiempo llevaba funcionando y cuáles fueron los recursos obtenidos mediante la actividad.
Las autoridades aclararon que la minería de criptomonedas por sí misma no constituye una actividad prohibida en México. El problema surge cuando para realizarla se utilizan conexiones eléctricas irregulares o cuando los activos digitales son empleados como parte de actividades ilícitas. Este tipo de operaciones requiere grandes cantidades de electricidad debido al funcionamiento continuo de los equipos informáticos, además de generar ruido y calor, factores que pueden hacer más sencillo detectar instalaciones de gran escala cuando se encuentran dentro de comunidades densamente pobladas.
Por esa razón, la ubicación de la instalación en una comunidad apartada de la Sierra Norte es uno de los elementos que más ha llamado la atención de las autoridades. El secretario de Seguridad Pública de Puebla, Francisco Sánchez, explicó que el consumo energético y el ruido asociados con estas actividades pueden llevar a quienes las operan a buscar lugares alejados para disminuir la posibilidad de ser detectados. Las investigaciones continuarán en la región para determinar si existen otros centros similares y establecer si la instalación desmantelada formaba parte de una estructura más amplia dedicada a la minería clandestina de activos digitales.