Progreso continúa fortaleciendo su identidad gastronómica con actividades que buscan reconocer aquellos sabores y preparaciones que forman parte de la vida cotidiana de sus habitantes. En días recientes, el puerto fue sede de la primera Feria de la Torta de Kibi, una celebración que reunió distintas versiones de este tradicional antojito yucateco en el Malecón Tradicional, con la participación de habitantes, visitantes y comerciantes locales.
La torta de kibi destaca por una particular combinación que se ha arraigado entre las familias progreseñas durante aproximadamente cinco décadas. Aunque el kibi tiene un origen relacionado con la gastronomía libanesa, en Progreso adquirió una presentación propia al incorporarse al pan, convirtiéndose con el paso de los años en una preparación característica del puerto y en una muestra de cómo las tradiciones culinarias pueden transformarse y adaptarse a las costumbres de una comunidad.
Durante la feria se presentaron alrededor de 15 variedades, desde las preparaciones más tradicionales hasta propuestas que incorporaron ingredientes como queso de bola, castacán, camarón, pulpo, chorizo argentino y otras combinaciones. La diversidad de opciones permitió que el evento tuviera un carácter tanto gastronómico como comercial, al ofrecer un espacio para que quienes elaboran estos productos pudieran acercarse a nuevos clientes y mostrar diferentes formas de preparar un alimento ya reconocido entre los habitantes del municipio.
Además de representar una oportunidad para promover el consumo local, este tipo de encuentros contribuye a mantener presentes las historias y costumbres relacionadas con la comida que se prepara en los hogares y negocios del puerto. La torta de kibi es particularmente representativa porque su popularidad se ha transmitido entre generaciones y permanece vinculada a espacios cotidianos de Progreso, por lo que su incorporación a una feria gastronómica permite darle mayor visibilidad sin perder el vínculo con sus raíces populares.
La realización de esta primera edición también abre la posibilidad de que la gastronomía progreseña siga ganando espacios dentro de la oferta turística y cultural del municipio. Con platillos que combinan influencias de distintas comunidades y décadas de tradición local, Progreso cuenta con una cocina propia que puede convertirse en un atractivo adicional para quienes visitan el puerto, al mismo tiempo que brinda a los habitantes la oportunidad de reconocer y compartir elementos que forman parte de su identidad.