De manera inusual, la llegada de sargazo a las costas de Quintana Roo se adelantó al inicio del año, rompiendo con el comportamiento que tradicionalmente ubicaba este fenómeno en los meses de primavera. Autoridades especializadas confirmaron que al menos cinco de los diez municipios costeros del estado ya registran los primeros recales de la macroalga, situación que ha comenzado a generar atención entre sectores turísticos, ambientales y científicos.
El director de la Red de Monitoreo del Sargazo en Quintana Roo, Esteban Jesús Amaro Mauricio, explicó que los registros satelitales muestran un volumen considerable de sargazo desplazándose en el océano Atlántico. De acuerdo con información de la Universidad de Florida, se estima la presencia de alrededor de siete millones de toneladas de esta alga flotante desde las costas africanas hasta el Golfo de México, lo que anticipa un escenario complejo para este año, similar al observado en el periodo anterior, cuando se recolectaron más de 73 mil toneladas en el Caribe mexicano.
El especialista detalló que los primeros arribos se detectaron de forma atípica en puntos del sur del estado como Xcalac y Mahahual, mientras que en la zona norte también comenzaron a observarse recales en el oriente de Cozumel, así como en playas de Tulum, Puerto Morelos y Playa del Carmen. Aunque el litoral de Quintana Roo abarca cerca de mil 200 kilómetros, hasta ahora son relativamente pocas las playas afectadas, aunque la velocidad con la que se ha presentado el fenómeno ha resultado inusual.
De acuerdo con los análisis realizados, el comportamiento del sargazo se ha vuelto cada vez más impredecible debido a alteraciones en las corrientes marinas. Algunas se han intensificado, otras se han ralentizado y varias incluso han cambiado de dirección, un fenómeno que especialistas asocian directamente con los efectos del cambio climático. A ello se suma la presencia de frentes fríos y alta nubosidad, lo que dificulta la observación de una mancha uniforme de sargazo, detectándose más bien grandes concentraciones dispersas en el océano.
El adelanto del recale no solo ha sido observado a nivel local, sino que también ha sido reportado por vigilantes de este fenómeno en otros destinos internacionales, quienes han confirmado situaciones similares. Ante este panorama, se tiene prevista una reunión virtual entre especialistas para intercambiar información, evaluar expectativas y definir posibles líneas de acción conjuntas frente a un fenómeno que continúa evolucionando.
Desde la perspectiva de visitantes, ya se han reportado encuentros con acumulaciones de sargazo mar adentro, como ocurrió recientemente durante recorridos turísticos en Cozumel. Esta situación refleja que el fenómeno no solo impacta las playas, sino también las actividades recreativas y la experiencia de quienes visitan el Caribe mexicano.
El impacto económico del sargazo sigue siendo considerable, especialmente para el sector hotelero, que destina alrededor de 150 millones de dólares anuales para mantener limpias las playas, sin contar los recursos adicionales que aportan los gobiernos federal, estatal y municipal. Estos fondos se utilizan para la instalación de barreras, la recolección en altamar y el confinamiento del alga. Aunque existen proyectos enfocados en reutilizar el sargazo, la mayoría aún enfrenta limitaciones por la falta de estudios que garanticen un uso seguro y libre de contaminantes, lo que mantiene el reto vigente para la región.